El engaño antes de la ceremonia de Marcado
Julieta

Capítulo 1

En cuanto la llamada se conectó y escuché la voz familiar de mi hermano, me derrumbé por completo.Las lágrimas comenzaron a caer como cuentas de un collar roto, sin poder detenerlas. Me cubrí la boca con fuerza, temiendo soltar algún sollozo.Mi hermano notó algo raro al otro lado de la línea, y, con voz llena de preocupación, preguntó:—¿Aurora? ¿Qué te pasa? ¿Te ocurrió algo?Negué con la cabeza, aunque no me podía ver. Era incapaz de hablar, por lo que solo pude seguir llorando en silencio.Después de un momento de silencio, su voz bajó el tono, pero siguió firme:—Aurora, no tengas miedo. Aquí estoy. Sea lo que sea, yo te voy a ayudar. Dame dos días. Pasado mañana mando un coche por ti. Ya estoy arreglando todo.Sus palabras me envolvieron con una calidez que hizo temblar mi alma. Asentí levemente, intentando calmarme, y colgué.Justo al cortar la llamada, escuché unos golpes en la puerta.—Aurora, ¿ya estás dormida? Te calenté una taza de leche, tómala y descansa.Desde el otro lado de la puerta, Juan, quien en realidad era Liam disfrazado, sostenía la taza con una voz dulce y cuidadosa.Respiré hondo, sequé las lágrimas de mi rostro y me levanté para abrir la puerta.Al abrir, Liam se quedó paralizado. Fijó la mirada en mis ojos hinchados por el llanto, y preguntó con preocupación:—¿Aurora? ¿Qué haces en el suelo? ¿Te sientes mal?Bajé la cabeza, sin responder.Liam soltó un suspiro, dejó la leche sobre la mesa y se acercó para ayudarme a ponerme de pie.—Sé que aún extrañas a mi… hermano. Pero ya no está, y, por el bien del bebé que llevas dentro, debes cuidarte.Sus palabras hipócritas me revolvieron el estómago y cerré los puños con fuerza, sintiendo la rabia y la tristeza apretándome el corazón. Levanté la mirada, vi ese rostro supuestamente «igual» al de Liam, y sentí que me faltaba el aire por el dolor.—Estoy bien… solo me duele un poco el estómago —respondí con voz apenas audible.Liam parpadeó, sorprendido, y luego mostró una expresión de ternura.—¿Quieres que llame al médico?Negué con la cabeza, tragando el nudo en mi garganta.—No… solo necesito descansar un poco.Con delicadeza, me ayudó a sentarme en la cama. Su forma de tocarme tenía una cercanía que no correspondía al cuñado que fingía ser.Mientras me acomodaba, sus ojos se posaron en mi vientre aún plano, y sonrió. —Este cachorro… aún no nace y ya anda volviendo loca a su mamá. Cuando nazca, tendré que ponerle límites —repuso sin dejar de sonreír—. Aurora, tienes que ser fuerte… por él, y por el alma de Liam, que nos cuida desde el cielo.Sus palabras estaban llenas de ternura, pero cada sílaba era como una daga clavándose en mi pecho.Apreté los labios, conteniendo las lágrimas que ya nublaban mi vista, aunque aún no caían.Levanté la mirada, lo miré directo a los ojos, y con la voz temblorosa, solté:—Liam…

Capítulo 2

Se quedó paralizado por un instante, los ojos se le pusieron ligeramente rojos, y alzó los brazos como si quisiera abrazarme. Pero, cuando sus manos quedaron suspendidas en el aire, pareció recordar la identidad que debía fingir.Tras un segundo de desconcierto, recuperó la compostura y sonrió con suavidad, mientras decía:—Aurora, extrañas tanto a Liam, que hasta me confundes con él. Pero no te preocupes. Yo cuidaré de ti y del bebé… por mi hermano.Aunque sus palabras sonaban llenas de afecto, yo no quería los cuidados de un «cuñado». Yo quería que me cuidara… como Liam.Bajé la cabeza, apretando los puños con fuerza y luchando contra el impulso de confrontarlo, de preguntarle directamente si era Liam. Porque sabía que, aunque lo hiciera, no me diría la verdad, y lo único que lograría era crear tensión, alertarlo y hacer más difícil mi partida. Así que elegí el silencio.Liam no pareció notar nada raro. Me dio una palmadita en el hombro, y, con una voz suave y cariñosa, dijo:—Descansa bien. Si necesitas algo, solo llámame.Luego se dio la vuelta, salió y cerró la puerta con cuidado.Escuché sus pasos alejarse lentamente, y, otra vez, las lágrimas comenzaron a caer.Me abracé las rodillas con fuerza, escondí el rostro entre los brazos… y lloré en silencio.En mi mente apareció una escena de hacía cinco años, durante la celebración del aniversario de la universidad: yo había bailado en la gala, y Liam se había enamorado de mí a primera vista. Aunque yo era una Omega sin lobo, él no había dudado en perseguirme con determinación.Y, antes de la ceremonia del Marcado, me prometió:—Aurora, te juro que, cuando regrese de la frontera, te daré la ceremonia más grande que haya visto el territorio entero.Yo esperaba con ilusión, sin imaginar que lo que me esperaba era una traición como esta.Al día siguiente, Liam se levantó temprano y me dijo que me llevaría a la revisión médica. Pero, apenas salimos por la puerta, nos encontramos con Freya, quien se sujetaba el vientre, con el rostro pálido.—Juan, me duele mucho la cabeza…Liam soltó mi brazo de inmediato y la rodeó con preocupación, preguntando:—¿Qué pasa? ¿Te resfriaste? Ven, te llevaré a descansarYa en la entrada, como si apenas recordara que yo seguía allí, me dijo:—Aurora, ve tú sola al hospital, ¿sí? El chofer ya te espera afuera. Lo tengo todo arreglado. Dicho esto, y sin esperar respuesta, cargó a Freya en brazos y subió las escaleras… sin volver a mirarme.Miré su espalda con el corazón desgarrado, como si una hoja afilada me cortara desde dentro.Freya giró el rostro hacia mí y, por un segundo, vi una expresión de triunfo en su cara. Apreté los puños con fuerza, tratando de no perder el control.El chofer me llevó al hospital, donde me hice la revisión completamente sola.Sosteniendo el ultrasonido en mis manos y viendo esa pequeña sombra que era mi bebé… sentí el alma hecha pedazos.Cada vez que pensaba en Liam y Freya juntos, sentía que me arrancaban el corazón.Respiré profundo, tratando de calmarme.Para que Liam no lo supiera, le pedí al chofer que me dejara en otro sitio y me fui por mi cuenta a otro hospital.Me senté en el pasillo, esperando a que llamaran mi número. En mis manos temblorosas apretaba una hoja de resultados, mientras por dentro estaba hecha un caos.Sabía que si entraba en esa sala de operaciones, significaba que renunciaba a ese bebé, y rompería el último lazo que me unía a Liam. Pero pensar en su traición, me hacía sentir que ya no podía más.«¿Realmente podré ver a este bebé a los ojos… sin derrumbarme?», me preguntaba, una y otra vez.Justo cuando no sabía qué hacer, mi celular vibró.Era un mensaje de Freya.Lo abrí… y me encontré con cientos de fotos y videos: Liam y Freya tomados de la mano, comiendo juntos, subidos en una rueda de la fortuna… haciendo cosas que solo una pareja haría.Las imágenes me hicieron temblar. Se veían como una pareja feliz. Y yo… yo parecía la amante, la tercera en discordia.Me cubrí la boca, temblando, mientras las lágrimas me rodaban por las mejillas. Freya me estaba provocando. Me enviaba esas fotos a propósito. Y eso solo podía significar que ella sabía que él era Liam.¿Todos lo sabían menos yo?¡Me sentía una estúpida!Y justo en ese momento, una enfermera dijo mi nombre:—¿Señorita Aurora? Ya puede pasar al quirófano.

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